Y
los años que me queden por vivir.
Está madrugada me case, no de manera legal, pero si en cuerpo
y alma, con una promesa de devoción. Creo tanto en las promesas, son las que
tienen mi fe en la humanidad inamovible, eso me ha dicho mi marido que soy un objeto
inamovible donde admira mi forma de ser, al final de cuentas con la persona
correcta puedo ser yo misma sin preocuparme que salga ofendido por cualquier
cuestión. Estoy inmensamente agradecida con el universo y el destino que me
hayan presentado al amor de mi vida. Así tal cual, normalmente dudo al escribir
tan intensamente, pero en está ocasión quiero sonar cursi, quiero sonar
confiada, quiero sonar presuntuosa, porqué así me siento, segura.
Hoy, está madrugada me case, no podría estar más feliz, estoy
llena de sentimientos y emociones, de miedos, me atrevo a decir que es la
primera persona que se queda en mi mente como si fuera su casa, no quiero
perderlo, ni quiero hacerle daño, espero que se sienta al final de sus días
como un amado esposo, tal y como anoche me dijo tiernamente, que podría morir
en ese momento sin ningún arrepentimiento, y tal como yo le dije, te necesito,
que miedo, que amor, que terror el entregar completamente tu corazón por
segunda vez.
Hablare de mi primer amor, por quien entregue más de lo que
pude haber entregado de mi, Walter Erickson Zambrano Blanco, la persona que
creí que era el amor de mi vida, tal vez lo fue, en mi cuento favorito se decía
que puedes encontrar a más de un amor de tu vida en esta vida, por si fallecen,
por si el destino lo quiere así, es una burla ante los sentimientos, de hecho
creí que no tenía nunca el derecho de volverme a enamorar y sentir de nuevo a
tal escala, sentía que todas las cosas que pude hacer por Walter en su momento
por el cual me hizo sentir culpable, jamás hubiera salido bien, esto lo aprendí
cinco años después, con mucha terapia, muchas lagrimas y mucho dolor; no quería volver a pasar por eso.
Y aquí estoy, casada, me case está madrugada, y no podría
describir la dicha que me da poder expresarlo de esta manera, todas las
defensas que tenía y los perjuicios que me hice hacia el amor y las personas mi
marido los derrumbo, todos los demonios y complejos que me hicieron tanto daño
mi marido los combate uno a uno, derrotándolos y sanando mi interior. Todo mi
corazón, todo mi amor, mi fidelidad, mi lealtad, mi cariño, te pertenecen hoy y
siempre Cristian. Te amo, esposo mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario