Era la estación más lluviosa del año.
Después de una semana completa de tener aquella pesadilla, había pensado que era mejor pedir ayuda a un loquero, después de todo la mayoría de las personas creían que carecía de cordura.
Esa mañana volví a despertar tarde para ir a trabajar e imagine cosas mientras manejaba, vía la ciudad de otra manera, más antigua, más olvidada, los pisos se me hacían conocidos y los techos eran de tejas, - Como extraño ver techos de tejas - me dije, que tonta, solo veía ese tipo de techos en ciudades de documentales como España o ciudades de los años .. 80's.. 90's .. no lo se nunca presté tanta atención.
Color rojo, de un semáforo.
Tuve que pisar el freno derrepente, un gatete blanco atravesaba la calle en la que construían el nuevo puente para mayor circulación. Quise incluso bajarme. Seguí mi camino al oír el claxón de 10 carros que estaban atras de mi, parece que me detuve por bastante tiempo y el color rojo ya no estaba, siempre me recordaba al fuego.
- Tengo libros muy interesantes sobre las Brujas de Salem - Me dijo el muchacho sin ver que yo estaba en un trance, no lo creía, era idéntico al de mis sueños, uno de tantos sueños que me perseguían en las madrugadas, uno de tantos sueños que me ponían con más locura de la que necesito para vivir.
- Vaya (reaccione), podrías darme precios, quiero llevarme bastantes, supongo que hay descuento por el polvo. - Le dije pasando mis dedos por los anaqueles, las portadas y los bordes.
- No - dijo en tono serio y bastante grosero, me dio la lista de precios y no cruzamos ni una palabra hasta que me cobro los libros y dijo, que pase buena tarde. Esperaba un, vuelva pronto.
Paso la semana y decidí volver a aquella librería, tenía curiosidad, me iba ha armar de valor para contarle al muchacho sobre el sueño, aún sin conocerme, seguro se exaltaría y cambiaría de dirección, seguro que llamaría a alguno de sus amigos y se burlarían de "una muchacha loca que acosa a bibliotecarios", vaya ya me imagino los demás sobrenombres, pero no me importaba, las oportunidades pasan, debo aprovecharlas.
Pase por la puerta de la librería aunque había un letrero afuera de "regreso en 20 minutos".
- ¿Hay alguien aquí? ¿ hola? hey muchacho de la semana pasada, soy tu cliente preferida! - no hubo respuesta, tal vez por eso hice la broma.
Aproveche la oportunidad y me escabullí a el cuarto del fondo, se veía oscuro, húmedo y tétrico, parecía que estuviera dentro de una historia. No, era un baño, con una recamara muy pequeña, solo encontraba una cama desordenada, tres, tal vez cuatro camisas sin planchar, un taburete, una cómoda pequeña de dos cajones, y muchas huellas en el piso como si tampoco pudiera dormir por la noche, claro que había que poner atención para verlas.
- Pero que caraj.... ¿Qué haces aquí atrás? - Me dijo de nuevo la voz muy groseramente.
- Bueno no había nadie y quería que me atendieran.
- Bien, regresemos a donde puede ser atendida, porque si se queda más tiempo aquí, será agredida y la ultima vez me ayudo a pagar la renta de mi pequeña casa-
Era su casa!, no podría creérmelo, sentí al principio lastima por él, pero recordé que yo también pase por situaciones similares, después me independice y tuve suerte de encontrar un buen trabajo donde no había necesidad de socializar, solo tenía que atender llamadas, llevar café, comprar a buenos precios los materiales que necesitara la oficina y recibía mi paga mensualmente, una muy satisfactoria que cubría mis necesidades y mis pastillas para dormir, que de igual manera nunca funcionaron.
- Bueno y dígame que la trae de vuelta, no creo que en una semana haya leído cinco libros.
- Si.. bueno yo... es que.. ¿Por qué se llama Salem la librería?.
- Realmente le puse el nombre por un sueño que tuve, al parecer caminaba por ahí, en un callejón y me tope con alguien llamado Salem, me explicaba que en su debido tiempo yo tendría que morir, a lo que respondí, bueno no me importa morir, todos morimos alguna vez.
Su manera de relatármelo me pareció demasiado triste, tenía ganas de abrazarle, su soledad me hacía sentir necesidad de quedarme a su lado.
- Yo tuve un sueño también, donde Salem me salvaba la vida, por eso estaba interesada.
- En el mundo hay muchas coincidencias señorita, no venga a molestarme por sueños ambiguos.
Me ofendí y me di la vuelta, antes de dar un paso fuera de la tienda o su casa, lo que fuera, le dije
- Tu nombre es Ángel estoy segura, y se que sientes empatia conmigo solo que no quieres que nada bueno te pase por que temes, tienes miedo y eres un tonto por ello - di el paso y escuche la palabra "Angelo".
Al caminar por la calle me di cuenta que se me había venido el tiempo encima, los postes de luz estaban encendidos, el viento soplaba frío por las lluvias de temporada, los arboles se agitaban entusiasmados por la noche, las calles solas con pocos carros al pasar, deje mi carro estacionado y preferí volver caminando a casa, quería saborear la noche y mi vida, que pasaba en mi vida que no me sentía aún satisfecha con ella. En ciertos momentos he debatido esto y llegado a controversias, he jurado que si llegara a mayor edad moriría con una sonrisa y diría que mi vida fue excelente tal y como fue, que viví lo que tenía que vivir, que no quisiera que se me cumpliera lo de vivir una vida eterna, sin dolor y sufrimiento, afirmo que no es por aburrisión, si no que aprecio lo que fui y fue mi vida, porque al conocer personas y tener experiencias nuevas, uno cambia, crece, es así como debe ser, es así como es, y no quería eso para mi final, esperaba que mis sueños se equivocaran, porque si es esta una broma de la vida y estoy destinada a vivir mil más, me rehusó a que sea verdad, me quemaría yo misma para evitarlo, aún muriendo joven estaría satisfecha.
- Oye, lo siento - Escuche una voz jadeando detrás de mi.
- ¿Qué?, ¿por qué me sigues, quieres burlarte de mi ahora? Déjame disfrutar de mi caminata.
- Te vi cuando llegaste en ese carro que dejaste a un lado estacionado, yo estaba enfrente, en aquella tienda de antigüedades, esa es otra coincidencia que me entristece, estar cerca de algo tan nostálgico y que se vincule con la librería, bueno no hace mi vida más interesante pero si más emotiva, por favor discúlpame, vete en tu carro, no quie.. - lo interrumpí.
- Lo que sea que pienses de mi, esta mal, no vine a que sintieras pena o lastima por mi, me se cuidar sola después de todo, soy una mujer y toda mujer tiene algo de magia dentro, es lo que leí. - reí un poco y puse mis manos sobre mis caderas ameritando una pose de superheroina.
- Claro! Claro!, pero usted no tiene aún licencia de superheroe, no se la veo encima, así que por favor tome su carro o me preocupare.
- Me llamo Nagace y tomare mi auto, ya camine lo suficiente.
En ese momento salio aquel gato blanco que vi en la mañana de la vuelta a la calle y se puso justo enfrente de nosotros, comenzó a moverse de una manera que nos dio temor a los dos, tan decidido, tan fijo en su mirada, tan humano...De un momento a otro todo empezo a temblar y el viento a tornarse cada vez más caliente y sofocante, ¿dónde quedaron las nubes bloqueando la luz de la luna?, los arboles cambiaron de tamaño, y me dieron unas nauseas terribles que vomite encima de los zapatos de Angelo.
- ¡¿HAY PERO QUE ASCO, POR EL AMOR DE DIOS ERA NECESARIO QUE ME VOMITARAS?!.
- lo.. lo siento mucho.. ¿qué acaba de pasar?
- No lo sé pero mi librería ya no esta . .
Todo se había convertido a un pueblo como el de mis sueños.
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