sábado, 8 de noviembre de 2014

Salem

Estaba atada a un poste de madera esperando que me ardieran las llamas superficialmente, porque por dentro, por dentro ya me quemaba.

Llego riendo.

- ¿Cómo acabaste aquí? - me preguntó mientras me veía de arriba abajo notando que mi ropa y mi ser estaban intactos.
- Bueno . . al final dije que era una bruja, se asustaron y creo que estoy feliz de estar amarrada - Aún no sabía porque tendría que mentirle a él.
- Creo que ya sabes lo que va a pasar, no puedo dejarte hacer esto sola - tomo un pedazo de carbón y se lo lanzo a uno de los ciudadanos del pueblo.

- ¡HEY! soy contribuyente con la bruja, yo le ayudaba a buscar los cabellos o lo que necesitara! - Lo dijo riendo de nuevo.

Ya estaba amarrado y golpeado también.

- Vaya... si que te han pegado duro en la cara, creo que no era carbón de buena calidad - Le dije mirando el suelo húmedo pues era la temporada más lluviosa del año, de milagro nos caería lluvia encima y nos cocinarían junto con un resfriado.
- Creo que estaba demás tal vez les moleste que una bruja tenga amigos y ellos no tengan a nadie.

Me doy cuenta de que sus palabras me reconfortan y se que no todos estamos solos en este mundo, ni siquiera yo una bruja. Salem se ve desde un techo mirando fijamente a Ángel, creo que desde el nombre no había sido de su agrado, lo que paso después no me hizo feliz, cambio lugar conmigo, perder una vida de siete no le parecía importante y sus celos eran, de que yo debía ser su única amiga. Salem ardió, Ángel ardió y yo me esclarecí, salte desde el techo y pedí a Salem que me dejara morir en aquel lugar, lo que me llego desde su corazón fue una simple frase "Aún no es tiempo, y el tiempo ya te dará reencontrara", y es que las brujas si mueren en fuego, no quedan cenizas.

Paso el tiempo y morí sola y de forma natural.

Cuando desperté del sueño vi mi alarma, pasaba media hora de mi hora de entrada al trabajo.
- Vaya otra pesadilla - me dije y eran ya por años echándole la culpa a las películas de miedo, a los libros y al desamor.  Eso de dormir sola no me va.
Tome una taza de café, salí de mi casa olvidando mi llaves, tome un taxi y me fui al trabajo, al salir tuve que preguntar por un cerrajero, camine hacía el centro de la ciudad buscando la dirección y me tome con una librería con el nombre de "Salem",  - Debería entrar, seguro puede pasarme algo emocionante - Me burle de mi coincidencia.

- ¿Puedo ayudarle? - me dijo una voz desde el fondo de aquel pequeño cuarto donde había tantos libros como polvo.
- Claro busco cualquier cosa que hable cosas de Salem y si sabe por donde queda este cerrajero.
- El cerrajero queda a dos cuadras de aquí y ha Salem todos lo conocen ¿ no cree? - me dijo riendo y se me partió el corazón. Supe que era él.

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